sábado, 11 de febrero de 2017

la belleza


Una acuarela, enmarcada, firmada y con medio cristal, ha estado abandonada, junto con un viejo sillón, al lado de un contenedor. Me quede embabucado contemplándola, aun nos mostraba su belleza, me hice varias preguntas ¿Quién la pinto? ¿Dónde estuvo colgada? ¿Quién la contempló? quizás durante muchos años, nos mostraría su luz en un antiguo comedor. Pasaron los años y ahora ya no sirve, ya no posee la magia de su luz, para quienes la deben contemplar hoy. Tirada al lado de un contenedor. Saque fotos, me la llevé fotografiada, aun bella, pero triste, tirada, no querida, repudiada. Si hubiese podido llevármela, lo hubiese hecho, no podía, mi paseo es en silla de ruedas, por mí ELA que sufro, de casi diez y seis años. Allí se quedó, pero iba en mi corazón y mi cámara.

A pesar de estar lejos de casa, en un día frio, uno de estos que no apetece salir. Cogí fuerzas y ánimos. Con un paseo rápido me acerqué. Ho! Ja no estaba. Sabían lo que hacían los que se la llevaron, dejando el marco lleno de agujeros y echo serrín, el medio cristal, se llevaron la acuarela firmada y la placa del marco, para darle una nueva VIDA! Lo cual me produjo una enorme alegría. Lucirá de nuevo en algún que otro comedor.

La VIDA! Sigue para la acuarela y para mí haciendo camino para los diez y seis de diagnóstico de mí ELA (Esclerosis Lateral Amiotròfica). Josep